Busco un lugarcito
para mí…
He estado intentando recuperar los aprendizajes que hacen
distinta mi manera de andar, es sólo que a
ratos parece que “chuequeo” del mismo lado del corazón, como con callo.
Ya luego recupero lo que los oídos reciben, decodifico, finco y edifico las
palabras que provocan la chuecura e intento enderezar las deformidades. Hace meses coloqué en bolsas y cajas objetos
representantes de amor, compañía y compromiso, peligrosos objetos que se armaron con lanzas,
flechas y navajas y que amenazaban con
saltarme directo a la nostalgia y la melancolía, amenazaban con hundimiento de
lágrimas hasta la borda sin oportunidad de zarpar y amenazaban con pasmo total de pasos en el
camino. Así que fueron exiliados de mi nuevo lugar en solitario por ser considerados elementos de alto riesgo.
Ahora la solicitud ha sido explícita “hagámoslo distinto, revisemos las cosas”. Ayer lo intenté, probé asomarme al rincón de las cosas y los recuerdos saltaban gustosos de ser removidos y me aclararon con prontitud que la tarea sería dura de roer, di la vuelta en señal de temor (supongo).¿He dicho ya que busco un lugarcito y sigo buscando? Esta vez si empaqué, volver a revisar, tirar, jalar, acomodar, pintar, limpiar, organizar, invertir tiempo y esfuerzo para encontrar un lugar en mi exterior que cobije mi interior.
Ahora la solicitud ha sido explícita “hagámoslo distinto, revisemos las cosas”. Ayer lo intenté, probé asomarme al rincón de las cosas y los recuerdos saltaban gustosos de ser removidos y me aclararon con prontitud que la tarea sería dura de roer, di la vuelta en señal de temor (supongo).¿He dicho ya que busco un lugarcito y sigo buscando? Esta vez si empaqué, volver a revisar, tirar, jalar, acomodar, pintar, limpiar, organizar, invertir tiempo y esfuerzo para encontrar un lugar en mi exterior que cobije mi interior.
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