Urge educación sexual que libere, que empodere y en este rincón de mi cama hago el llamado a cada una de nosotras, cada uno de nosotros escuche, lo hago con la indignación en mi estómago, con la quijada trabada y el enojo en la sien, con la garganta apretada y las manos entumidas, con el desvelo y la casa limpia, con la esperanza de la armonía entre hombres y mujeres.
Necesitamos vómitar cada una de las frases donde nos negaron la rabia para defendernos, cada una de las frases que a ellos les arrebato la libertad de llorar, donde nos dijeron "no podrán contra ellos, por que los hombres son más fuertes". Y mientras les escribo un nudo se deshace en mi garganta.Una compañera fue atacada sexualmente por uno de sus vecinos, ella sabe defensa personal, hace judo, trabaja por los derechos de las mujeres en situación de violencia. A ella ya le dolía su género y la vulnerabilidad, ya leía sobre el poder otorgado con el sexo, y a ella de nada le ha servido. Por que no hemos liberado los introyectos y a la hora del ataque el miedo embarga las habilidades, congelamos nuestra capacidad para defendernos.
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